Madre e hijo- Daisaku Ikeda



Las madres de este mundo merecen el mayor respeto debido a que tienen el mayor poder y la mayor responsabilidad: hacer surgir y nutrir vida nueva. La prosperidad de cada familia, cada sociedad o nación, aun del mundo entero, en última instancia, descansa sobre sus hombros.

Deseo felicitar a todas las madres que luchan por criar a sus niños: su precioso trabajo está creando el más grande valor posible. Espero que sientan un gran orgullo por lo que están haciendo.
 
La influencia de una madre sobre su hijo es como el aire a su alrededor, invisible, pero suprema en su poder e importancia. Aun sin palabras, la visión que una madre tiene de la vida será comunicada de forma natural al niño, influenciándolo. A través del contacto con sus madres, los niños aprenden a enfrentar las circunstancias difíciles, desarrollan la habilidad de distinguir el bien del mal y el coraje de defender lo que creen correcto.

Los niños observan todo lo que sus madres hacen. Si un niño oye a su madre decir una mentira, sin poder discernir sobre ello, ésa sería su primera lección de cómo convertirse en un hábil mentiroso. Por otro lado, si su madre tiene una actitud vivaz y positiva, aunque nunca obtengan riquezas materiales o estatus social, los niños heredarán el más valioso de todos los tesoros: una fuerza espiritual que nunca será quebrantada. Esta fortaleza interior es lo que determina si un niño llevará una vida dichosa o infeliz.
 
En términos generales, mientras más difíciles se pongan las circunstancias de su familia, más fuerza demuestra la madre. Si la madre es fuerte, su familia será invencible, independientemente de las tribulaciones que enfrenten.
 

En la famosa novela de John Steinbeck Las uvas de la ira, que trata de una familia que viaja al oeste atravesando los Estados Unidos de América en busca de trabajo durante la Gran Depresión de los años 1930, el autor describe la indestructible fuerza de Ma, la madre de la familia.

El padre pregunta acerca de irse al oeste: "¿Podemos, Ma?" Y ella contesta firmemente_

 "No es "¿Podemos?" – sino "¿lo haremos?" En cuanto a "podemos", "no podemos hacer nada", ni ir a California ni nada; pero en cuanto a "lo haremos", bueno, haremos lo que haremos."

La tierra de sus sueños resulta estar superpoblada de familias desesperadas por trabajo, y la familia sufre una serie de tragedias. Steinbeck describe la negativa de Ma a rendirse, de la siguiente manera: "Sus ojos castaños parecían haber vivenciado toda la tragedia posible y haber superado el dolor y el sufrimiento como escalones hacia una elevada calma y una comprensión sobrehumana."

Ella dejaba relucir el brillo de su alma, como el sol en lo alto sobre oscuras nubes de agonía. "Y ya que ni el viejo Tom ni los niños podían conocer el dolor o el temor a menos que ella lo evidenciara, siempre los negó dentro de sí misma." De manera que se conquistó primero a sí misma, y nunca demostró impaciencia ni quejas.
 
Cuando el sol se oscurece, igual ocurre con el mundo entero. Pero cuando el sol sonríe, el mundo entero suspira aliviado. Una madre es verdaderamente como el sol, calentando a todos, a menudo sufriendo por otros, considerando esas acciones como una dicha.

Sin embargo, no siento que sea siempre correcto alabar la desinteresada lluvia de amor sobreprotector de una madre sobre su hijo. Algunas madres, debido a su fuerte y ciego amor, son demasiado indulgentes con los deseos de sus hijos y terminan malcriándolos. Lo que originalmente debió ser para la felicidad del niño en realidad lo hará desdichado luego, él tendrá que luchar para adaptarse cuando comience a interactuar con otras personas y tenga que comprender que no es el centro del mundo.
Algunas veces la gentileza debe ir aparejada con la disciplina si es que una madre va a enseñarle a su hijo cómo ser realmente humano.

Una antigua historia china relata cómo la madre de un poderoso general reprende a su hijo quien acaba de llegar a casa triunfante de una batalla. Ella se niega a dejarlo entrar en su casa. Por medio de un mensajero lo regaña diciendo: "¿Qué has hecho? Tus soldados fueron pobremente alimentados mientras tu comías cenas lujosas. Enviaste gente a morir mientras te sentabas cómodamente en tu silla de general. Puede que hayas ganado la batalla, pero tu liderazgo es falso. Tú no eres mi hijo. No te dejaré entrar en mi casa." Afortunadamente él escucha las poderosas palabras de su madre y se convierte en un líder más fuerte y sabio preocupado por su gente.

Sin importar cuán ocupada pueda estar una mujer con su trabajo, tareas domésticas y la crianza, nunca debería ser negligente con su propio crecimiento como ser humano. Los niños buscan en los padres un ejemplo, personas que ellos puedan respetar y admirar. En consecuencia, el propio desarrollo interior de una madre es un proceso de toda la vida que nunca debe olvidarse. Las madres efectivas no son aquellas que obtienen satisfacción de haber sacrificado sus vidas por sus hijos. Las madres efectivas son aquellas que se pulen y mejoran a sí mismas continuamente.

A una mujer que ha perdido la conciencia de sí misma como individuo y que no tiene ningún deseo de crecer se le puede agradecer por todo lo que ha hecho, pero su habilidad de inspirar respeto a sus hijos será limitada. La forma de vivir de una madre — su carácter — es el tesoro más precioso que puede darle a sus hijos.

Toda madre tiene recursos de amor y un valiente corazón, pero lo que cuenta es cuán amplia es su visión. Sólo una madre que posea un amor por la justicia y un deseo por la paz tendrá el suficiente coraje y confianza para tratar a todos con afecto, y ser capaz de criar niños con un fuerte espíritu, creatividad y amplitud mental.
 
Cuando las madres extienden su amor maternal, no sólo a sus propios hijos sino también a toda la sociedad, y se unen a otras madres para señalar las equivocaciones en la sociedad, yo creo que ellas pueden comenzar a cambiar nuestro mundo.


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