El zen es poesia, no filosofia - Osho



     El zen no es una filosofía, sino poesía. No propone, sino que simplemente persuade. No discute, simplemente canta su propia canción. Es estético hasta la médula, y para nada ascético. No cree en ser arrogante o agresivo hacia la realidad, sino en el amor.
Cree que si participamos con la realidad, ésta nos revelará sus secretos.  Crea una consciencia participativa. Es poesía, es pura poesía... igual que es pura religión.

     Al zen le interesa muchísimo la belleza. Está menos preocupado con la verdad, pero muy interesado por la belleza. ¿Por qué? Porque la verdad es un símbolo áspero.
No sólo es seca en sí misma, sino que las personas que se interesan demasiado por ella también acaban “secándose”.
Empiezan a morir. Sus corazones se encogen, sus fluidos dejan de fluir. Se quedan sin amor, se tornan violentos, y empiezan a ser cada vez más en la cabeza.


     Y el zen no es una cosa de la cabeza, sino total. No es que niegue la cabeza, sino que le otorga el lugar que le corresponde, no un estatus dominante. Debe funcionar con la totalidad... Las agallas son tan importantes como la cabeza, los pies son tan importantes como la cabeza, el corazón es tan importante como la cabeza. La totalidad
debe funcionar como un organismo; ninguna parte debe ser dominada.
     La filosofía está orientada hacia la cabeza; la poesía es más total. La poesía fluye más. La poesía se ocupa más de la belleza. Y la belleza es no violencia, amor, y compasión.

El buscador zen mira en la realidad para hallar lo bello... en el canto de los pájaros, en los árboles, en la danza de un pavo real, en las nubes, en los relámpagos, en el mar, en la
arena. Intenta buscar la hermosura.
      Y claro está, buscar la hermosura tiene un impacto completamente distinto. Cuando buscas la verdad eres más masculino; cuando buscas belleza eres más femenino.
Cuando buscas la verdad estás más preocupado por la razón; cuando buscas la belleza estás cada vez más interesado por la intuición.

El zen es femenino, la poesía es femenina.    
La filosofía es algo muy masculino, muy agresivo; es una mente masculina.

      El zen es pasivo. Por eso, en el zen sentarse se convierte en una de las meditaciones más importantes. Sólo sentarse... zazen.        
La gente zen dice que si simplemente te sientas, sin hacer nada, empiezan a suceder cosas.      Las cosas empiezan a ocurrir por sí mismas; no necesitas ir tras ellas, ni ellas buscarte a ti, ni
tú a ellas. Llegan por sí mismas. Tú simplemente permaneces sentado. Si puedes sentarte en silencio, si puedes caer en una tremenda quietud, si puedes relajarte, si puedes abandonar todas las tensiones y convertirte en un estanque silencioso de energía, sin ir a ninguna parte, sin
buscar nada, Dios empieza a verterse en ti. Dios viene a ti desde todas partes. Sólo sentado, sin hacer nada, llega la primavera, y la hierba crece por sí misma.

      Y recuerda, cuando el zen dice “solo sentarse”, quiere decir sólo sentarse, nada más, ni siquiera un mantra. Si repites un mantra entonces no estás sólo sentado, estás
otra vez implicado en tonterías, dándole vueltas a algo mental.    En cambio, si no haces nada de nada... Los pensamientos llegan y llegan, y luego se van... Si llegan, bien; si no llegan, bien. No te implicas en lo que sucede, estás simplemente sentado.   Si te sientas cansado, te rindes. Si te sientes que las piernas se tensan, entonces estíralas. Permanece natural. Ni siquiera observes. No hagas esfuerzo alguno, de ningún tipo. Eso es lo que quiere decir cuando dicen “sólo sentarse”. Sucede sólo sentándose.

      El zen es el enfoque femenino, y la religión es básicamente femenina. La ciencia es masculina, la filosofía es masculina... la religión es femenina. Todo lo que tiene el mundo es hermoso –poesía, pintura, danza- proviene de la mente femenina.
     No tiene por qué venir de las mujeres, porque las mujeres todavía no son libres para crear. Pero ya les llegará. Cuando el zen vaya cobrando importancia en el mundo, la mente femenina experimentará un gran despliegue, una enorme explosión. Las cosas se mueven al unísono. El pasado ha estado dominado por lo masculino, de ahí el islam, el cristianismo y el hinduismo. El futuro va a ser más femenino, más suave, más pasivo, más relajado, más estético, más poético. Y en esa atmósfera poética el zen se convertirá en la cosa más significativa del mundo.

     La filosofía es lógica; la poesía es amor. La filosofía disecciona, analiza; la poesía es revitalizadora. El análisis es el método de la filosofía, y el de la ciencia, y el de los
psicoanalistas.

    El mundo es uno. Es una unidad. Nada está separado. Todo palpita a la vez. Estamos unidos a otros, interconectados.
    El zen dice que no disecciones, que no analices.

 


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