Cojo mi rostro con mis dos manos.
No, yo no lloro.
Cojo mi rostro con mis dos manos
para reconfortar mi soledad.
Dos manos protectoras,
dos manos que nutren,
dos manos impidiendo que mi alma
caiga en la cólera.
Es un poema sobre la cólera. La cólera es una clase de energía que os hace sufrir y que hace sufrir a las personas de vuestro entorno. Como monje, mi práctica es tal que cuando caigo en la cólera, he de cuidar mi cólera. No debéis dejar a la cólera destruiros, haceros sufrir. Hay algo que podéis hacer para aliviaros cuidando vuestra cólera. Entonces podréis vivir con gran alegría.
La energía liberadora.
Mi práctica es regresar a mi respiración para poder descubrir la cólera que hay en mí.