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Contentamiento y simplicidad -Juan Manzanera



Un buen sistema de trabajo consiste en cambiar nuestro modo de considerar las diversas situaciones con que nos cruzamos. Sabemos que los diferentes estados mentales surgen como medio para obtener distintos propósitos; pero lo más importante es dar prioridad a nuestro equilibrio interior y hacerlo nuestra meta.

Una excelente manera de hacerlo es ejercitar el contentamiento. Si tuviéramos la fortuna de convivir con un sabio o un maestro entenderíamos lo que esto significa y el valor que tiene. Nadie, incluidos los maestros, estamos privados de contrariedades. Las personas inteligentes simplemente las asumen, conviven con ellas sin rechazarlas y se hacen flexibles para no quebrarse. Los sabios se hacen blandos y no se resisten a lo que sobrevenga. De este modo mantienen su paz interior. El contentamiento les hace percibir las dificultades y problemas de modo que pueden proteger su espacio mental.


Crear armonía -Juan Manzanera



Cuando hacemos meditación queremos vivir en armonía con el mundo y con los demás, pero a menudo encontramos que nos resulta imposible conseguirlo. Unas veces son los demás quienes no quieren ninguna armonía y otras somos nosotros quienes no podemos dominar nuestras reacciones y creamos tensiones.

Mucha gente piensa que se medita con el fin de que las cosas no le afecten. Pero si lo pensamos bien, nadie quiere que nada le afecte. Por ejemplo, no queremos quedarnos impasibles cuando otra persona nos intenta manipular ni cuando alguien intenta aprovecharse de nosotros. Nadie quiere permanecer frío cuando están siendo agredidos sus seres queridos o cuando alguien cercano sufre. Tampoco deseamos quedarnos paralizados e incapaces de perseguir nuestras metas personales, espirituales o sociales.

De modo que la idea de que las cosas no nos afecten parece más una idealización que la realidad. Si el despertar espiritual es hacerse insensible, distante, frío y pasivo, sólo serviría para unos pocos interesados mas bien en dejar de vivir. Pero la tradición espiritual nos señala que la apertura al espíritu va acompañada de una gran calidez y conexión con los demás y una gran comprensión del sentido de la vida. Algunos maestros pueden alejarse del mundo pero nunca con una actitud distante y pasiva, sino como un medio de agotar cualquier tendencia a identificarse con lo mundano e incluso como un modo de ser más capaces de irradiar beneficio a los demás.


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