Un buen sistema de trabajo consiste en cambiar nuestro modo de considerar las diversas situaciones con que nos cruzamos. Sabemos que los diferentes estados mentales surgen como medio para obtener distintos propósitos; pero lo más importante es dar prioridad a nuestro equilibrio interior y hacerlo nuestra meta.
Una excelente manera de hacerlo es ejercitar el contentamiento. Si tuviéramos la fortuna de convivir con un sabio o un maestro entenderíamos lo que esto significa y el valor que tiene. Nadie, incluidos los maestros, estamos privados de contrariedades. Las personas inteligentes simplemente las asumen, conviven con ellas sin rechazarlas y se hacen flexibles para no quebrarse. Los sabios se hacen blandos y no se resisten a lo que sobrevenga. De este modo mantienen su paz interior. El contentamiento les hace percibir las dificultades y problemas de modo que pueden proteger su espacio mental.

